Acerca de mí
Mi nombre es Alberto Díaz de León Rebollo, nací el 20 de enero de 1986 en Torreón Coahuila, tierra de sol fuerte, carácter firme y pasión verdiblanca. Desde que tengo memoria, el Club Santos Laguna ha sido parte fundamental de mi vida, no solo como aficionado, sino como una forma de identidad ya que mi papá así me lo transmitió. Recuerdo claramente la primera vez que fui al viejo y extinto Estadio Corona el domingo 6 de marzo de 1994 cuando el Santos le ganó 3-2 al Atlante en la jornada 33 del torneo 93-94. Ese día marcó mi vida como aficionado al Santos.
Crecí viendo al Santos abrirse paso en el futbol mexicano, celebrando triunfos, sufriendo derrotas y aprendiendo que ser guerrero es nunca rendirse. A lo largo de los años, entendí que apoyar al equipo no es solo ir al estadio o ver los partidos, sino preservar su historia, honrar a sus ídolos y compartir sus momentos.
Con esa idea nació el Templo Guerrero, un espacio personal dedicado al Santos Laguna.
Lo que comenzó como una colección de camisetas y recuerdos, se convirtió con el tiempo en un punto de reunión para aficionados, amigos y, de manera muy especial, jugadores, exjugadores e ídolos del club.
Por este espacio han pasado figuras históricas como Oswaldo Sánchez, Rodrigo “Pony” Ruiz, Daniel Ludueña, Héctor Adomaitis, entre otros. Cada visita ha dejado anécdotas, risas y momentos que quedarán para siempre en mi memoria.
Uno de los momentos más significativos de este camino fue la visita de Oswaldo Sánchez, no solo por lo que representa para la institución, sino por la charla que compartimos y el honor de recibir unos guantes que él utilizó y que hoy forman parte del Templo Guerrero. Son recuerdos que no tienen precio.
Gracias a la convivencia y a la sugerencia de muchos amigos y aficionados surgió el podcast “Desde el Templo Guerrero”, un proyecto creado con el objetivo de inmortalizar historias, anécdotas y vivencias del Santos Laguna, contadas de primera mano por quienes fueron parte de ellas. El podcast no busca protagonismo, sino rendir homenaje a la grandeza del club y a su gente.
Además de ser aficionado al futbol, soy esposo de Andrea y padre de Paula, Andrés y Frida, a quienes intento transmitirles los valores que el Santos me ha enseñado: trabajo, humildad, identidad y orgullo por nuestras raíces.
Hoy sigo viviendo este amor por el Santos Laguna a través del Templo Guerrero y del podcast, mi manera de agradecerle al club todo lo que me ha dado y de compartirlo con otros aficionados que sienten lo mismo.
Porque ser del Santos no es solo irle a un equipo, es una forma de vida.

